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martes, 10 de mayo de 2016

¿Quién elige el color que se lleva cada año?

El Rose Quartz y el Serenity son los dos tonos Pantone del año.


Pantone es “la autoridad mundial en color”, una empresa fundada en 1963 que provee los sistemas y tecnología más punteros para la selección y comunicación cromática a través de un lenguaje estándar. De este modo, su fundador se propuso resolver las necesidades de la comunidad creativa, que padece un terrible mal provocado por la diversa percepción que cada ser humano posee del color.

Para decantarse por un tono preciso, de la paleta que integra 1.200 colores, “barajan muchos factores: cuestiones sociales, circunstancias económicas, películas, vídeos o música, el color que algunas grandes empresas consideran importante en ese momento…”, señala Seybold, directora de Pantone Europa. “Una vez elegido el tono concreto, hay que darle un nombre. Es muy importante que no tenga connotaciones negativas en ningún lugar del mundo”, recalca.

En la elección de Pantone siempre subyace un fin social. La paz, en esta ocasión. Y la empresa sostiene que la mezcla de rosa y azul “aporta un sentimiento de descanso y relajación, incluso en épocas turbulentas”. Esto les ha llevado a apostar por dos colores a la vez por primera vez en su historia. 

Sabemos que el color o en este caso los colores elegidos, son los que tienen una mayor importancia en el mundo de la moda. Por ese motivo hemos decidido que el blanco y el negro en nuestra revista nunca variarán, y será el color o colores Pantone los que utilicemos para las palabras y frases destacadas, detalles, etc. En este caso, azul y rosa, en una de sus variables.
Además de por el motivo anterior, queríamos que el rosa tuviera protagonismo en nuestra revista desde un principio. Esto se debe a que es de esos pocos colores que, salvo raras excepciones, no se asocian a sentimientos negativos. Los conceptos que se relacionan con el rosa se encuentran muy ligados entre sí y suelen estar asociados a la infancia, esa primera etapa del ser humano en la que éste se muestra tierno, delicado, lleno de ilusiones y de dulzura. En esa misma línea están otros conceptos como la ensoñación, el romanticismo o la sensibilidad. También el rosa es símbolo de lo femenino. 
Es muy interesante el hecho de que los colores del año de la última década muestran una evolución que adquiere sentido en relación con las circunstancias socioeconómicas. El rojo guindilla que reinó en 2007 supuso una inyección de vitalidad prorrogada por el azul iris de 2008 y el amarillo mimosa de 2009. Durante esa época se fraguó la crisis que aún acusamos y el mundo precisaba energía para afrontarla. 2010 fue el año del terremoto de Haití, el rescate de los mineros en Chile, la huelga general en España… y el apaciguador azul turquesa. El rosa madreselva insufló a nuestro país la vitalidad necesaria para que el 15 de mayo de 2011 haya pasado a la historia. Y recibimos 2012 de un poderoso naranja mandarina: “Estados Unidos estaba en recesión y la gente necesitaba ánimo e impulso”, aclaró Seybold.

¿No sería para sobrevivir al apocalipsis que profetizaron los mayas? Un verde esmeralda coloreó 2013, radiante en el nombramiento del papa Francisco y la coronación de Guillermo de Holanda, y virado a verde militar durante el comienzo de la guerra de Siria. El púrpura dejó caer su peso sobre Felipe VI, que ascendió al trono español en 2014. Y en 2015, por primera vez, llegó la controversia con el cálido color Marsala. “Los colores de años anteriores eran vivos y alegres y la gente los entendía automáticamente –recuerda Seybold–. El Marsala apela más al interior”. En moda tuvo una acogida excelente, al igual que la pareja cromática de 2016. En cualquier caso, para gustos, los colores. 


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